Piere Faure.

La educación personalizada de Piere Faure.

El proyecto pedagógico de Pierre Faure, sus fundamentos.

Nacido en Pessac, región de La Gironda, Francia en 1904, entra a la Compañía de Jesús, ordenándose sacerdote en 1931. En 1937, inicia la búsqueda y desarrollo de un proyecto pedagógico que se centrase en el desarrollo de la persona en su integralidad, como un ser singular e irrepetible, social, en desarrollo y búsqueda de su autonomía y trascendencia. En 1945, finalizada la 2ª Guerra Mundial, inicia nuevamente y de inmediato su labor pedagógica creando una propuesta educativa concreta: la educación personalizada, que se hizo realidad en varios establecimientos escolares en Francia y que difundió con gran fuerza en Europa.

En 1971, este proyecto ya era llevado a la práctica en diversos países de América, incluyendo Chile, fundándose en México la “Asociación Internacional para la Animación Pedagógica”. Muere en 1988, en plena actividad en el campo de la pedagogía, a pesar de sus 84 años.

En Chile diversos establecimientos educacionales innovadores introdujeron su propuesta pedagógica, entre ellos el Colegio Pedro de Valdivia, de la Institución Teresiana en Santiago, y que renovado y abierto a los nuevos aportes de la psicología cognitiva, las nuevas demandas de una sociedad globalizada y de un desarrollo vertiginoso del conocimiento como un desafío en el lograr enseñar a aprender a sus estudiantes, se mantiene hasta hoy.

La propuesta pedagógica fauriana, recogió e integró de manera original elementos presentes en el movimiento de la denominada Escuela Nueva; el contexto histórico de Europa; las experiencias de enseñanza individualizada como el Plan Dalton; la visión del proceso educativo desarrollada por el psicólogo C. Rogers y la espiritualidad ignaciana.– La creación de un nuevo estilo pedagógico.

Para Pierre Faure, el énfasis no residía en cambiar los métodos para que maestros y educandos actuasen mejor con ellos, sino cambiar, en definitiva, el mismo concepto de educación. Era algo más integrador y que involucraba un cambio profundo en la relación entre educadores y educandos.

Para Pierre Faure su vocación a la propuesta de una educación personalizada, la motivó principalmente la espiritualidad de San Ignacio de Loyola.

Una visión particular del maestro(a) como facilitador(a) del aprendizaje, que debe hacerse ciertas preguntas: ¿Cómo profesor(a), en primer lugar debo reducir la marcha para poder reconocer las voces de mis alumnos? ¿Qué quieren aprender mis estudiantes? ¿Qué les intriga? ¿Qué problema les gustaría poder resolver? ¿Cómo puedo orientarlos para que encuentren los medios que respondan a sus necesidades de aprender? ¿Me atrevo a permitirme tratar a un estudiante como persona, como alguien a quien respeto? ¿Me atrevo a abrirme a él y a dejar que él se abra a mí? ¿Me interesa ayudar al estudiante a desarrollar una vida sensible, así como una vida cognitiva?.

Pierre Faure se planteó en su propuesta pedagógica, ayudar al ser humano a ser el mismo, a construirse y construyéndose, ser capaz de construir un mundo, si es posible un poco mejor. Para él la educación personalizada no es un nuevo método, es un estilo distinto, una forma de entender el fenómeno educativo diferente, en la cual el objeto principal es el encuentro entre personas: profesores y estudiantes en un proyecto común: el desarrollarse como personas. La preeminencia del respeto a la persona prima para P. Faure por sobre todo otro objetivo.

-El estudiante es ante todo persona en esencia pero también en construcción.
-La persona es un ser único, original e irrepetible.
-La persona es un ser en el mundo material e histórico.
-La persona es un ser con otros.
-La persona es un ser libre y autónomo.
-La persona se trasciende a sí misma, a través del conocimiento y del amor.
-La persona es un ser activo.
-La persona es un ser en construcción. Es proyecto permanente en devenir.

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