¡Feliz día de la Convivencia Escolar!

Estimados padres, madres y apoderados, este 26 de abril los invitamos a celebrar junto a nosotros el día de la Convivencia Escolar. En esta ocasión aprovechamos para seguir promoviendo la enseñanza, el aprendizaje y la gestión de la convivencia escolar, instándonos como comunidad a fortalecer nuestro desarrollo en el ámbito personal y social, del conocimiento y la cultura de los estudiantes y del conjunto de nuestra comunidad educativa.

Recordemos que la convivencia escolar es definida por Mineduc como “el conjunto de las interacciones y relaciones que se producen entre todos los actores de la comunidad, abarcando no solo aquellas entre individuos, sino también las que se producen entre los grupos, equipos, cursos y organizaciones internas que forman parte de la institución. Incluye también la relación de la comunidad escolar con las organizaciones del entorno en el que se encuentra inserta”. Esto quiere decir que la convivencia escolar la hacemos todos, y por eso es tan importante que aprendamos estrategias para mantener relaciones e interacciones saludables.

Cuando nos preguntamos cómo mantener una sana convivencia escolar, sale a la luz un concepto muy relevante: El buen trato.

El buen trato es, para nosotros, el trato amoroso, compasivo y cariñoso hacia el otro. Es la intención latente y manifiesta de establecer relaciones basadas en el amor, el respeto, la aceptación, la colaboración y la paz con el otro; todos aspectos que se relacionan profundamente con nuestra propuesta educativa y con nuestro sello crucista.

Pero… ¿Cómo llevamos el buen trato a la práctica?

Dado a que la convivencia escolar se da en lo cotidiano, dinámico y complejo del diario vivir, este buen trato debe verse reflejado en conductas bientratantes, las cuales dividiremos en cuatro formas de vivir la sana convivencia en nuestro día a día:
1. Debemos buscar el trato respetuoso entre todos los actores de la comunidadEsto se refiere a aquellos modos de convivir que se sustentan en la confianza, la verdad y la justicia, y que expresan una preocupación por el bienestar y el cuidado de los demás, reconociendo en cada actor de la comunidad a una persona con dignidad y derechos. El trato respetuoso se manifiesta en una relación justa, en el reconocimiento y valoración positiva de las personas y en conductas, actitudes y hábitos básicos de cortesía y amabilidad como saludar, dar las gracias, pedir por favor, pedir permiso, disculparse cuando se comete un error, respetar turnos, no interrumpir, cuidar los espacios comunes, no hablar mal de las demás personas, utilizar un lenguaje y modales adecuados para el contexto, etc. El trato respetuoso es un desafío que involucra a todos los actores de la comunidad y que abarca todas las relaciones que se dan en el contexto escolar, incluyendo de manera especial a aquellas que ocurren en el espacio virtual, las redes sociales y el mundo digital.

2. Debemos buscar una convivencia inclusiva
Promover y fortalecer relaciones inclusivas implica para todos los actores el reconocimiento y respeto de la diversidad cultural, social, personal y de género en sus múltiples dimensiones, la que se expresa en las distintas identidades individuales y colectivas, reconociendo en esta diversidad una riqueza y una posibilidad que contribuyen al desarrollo pleno de todos los miembros de la comunidad. La convivencia inclusiva se sostiene en el principio de responsabilidad que alude al ejercicio de los derechos y al cumplimiento de las responsabilidades propias de cada uno de los actores, lo que además se complementa con la empatía, ya que esta facilita la mejor comprensión y valoración de los demás, logrando que todos sean y se sientan acogidos en la comunidad, encontrando en ella las posibilidades de desplegar al máximo las potencialidades de desarrollo personal y social, sin sufrir discriminaciones arbitrarias por parte de ningún miembro de la comunidad educativa.

3. Debemos buscar una convivencia caracterizada por la participación democrática y la colaboración
Se busca promover modos de participación democrática y colaborativa, que faciliten la construcción de un sentido de pertenencia basado en una identificación positiva con la comunidad educativa, su cultura y las actividades que en ella se realizan. Considera el reconocimiento de todos como sujetos de derecho, que tienen también responsabilidades específicas de acuerdo a su rol en la comunidad y a sus características personales, y que son un aporte para la convivencia cotidiana y para el funcionamiento del establecimiento. Alude también a la existencia de oportunidades para la expresión de opiniones, la deliberación y el debate fundamentado de ideas, la construcción de acuerdos y el respeto de estos por parte de toda la comunidad, y la colaboración necesaria para llevar adelante las distintas actividades del quehacer cotidiano. Al mismo tiempo, refiere al involucramiento activo y responsable en los espacios formales de participación que existen en las comunidades educativas: Consejo Escolar, Consejo de Profesores, Centro de Alumnos, Centro de Padres y Apoderados, y Consejo Local de Educación Pública.

4. Debemos buscar la resolución pacífica y dialogada de los conflictos
Se propone la resolución pacífica y dialogada de conflictos como un modo específico de abordar las situaciones de desacuerdo que se producen en las relaciones cotidianas entre los distintos miembros de la comunidad educativa. Esta manera de resolver los conflictos debe ser parte de un modo de convivencia pacífica que se sostiene en el trato respetuoso, la inclusión y la participación democrática y colaborativa. La resolución pacífica de conflictos se complementa con la construcción de un proyecto compartido por la comunidad, y propone la conversación como medio fundamental para abordar los desacuerdos, reconociendo en estos una oportunidad formativa significativa para las distintas personas involucradas. Implica, además, la responsabilidad por el cumplimiento de los acuerdos tomados y la reparación cuando se ha producido algún daño. Este modo de abordar los conflictos es una manera efectiva de prevenir el uso de la violencia en la convivencia cotidiana. Supone que cada actor debe aprender a identificar los conflictos, reconocerlos como un desacuerdo que es expresión de la diversidad de opiniones e intereses que tienen los actores, y abordarlos desde una perspectiva pacífica y dialogada.

Si llevamos adelante estos cuatro pilares estaremos construyendo una comunidad educativa cada vez más en la línea del buen trato, y que por tanto, será tierra fértil para experimentar todas las maravillosas virtudes de ver crecer a nuestros estudiantes al alero de la sana convivencia.

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